Cómo mi viaje a Brasil potenció mi creatividad

atardecer Brasil

Hay atardeceres que no solo tiñen el cielo, sino también el alma. Y en Brasil, cada puesta de sol parece recordarte que siempre hay belleza en los finales que anuncian nuevos comienzos.

Hace dos años decidí hacer algo que mi cuerpo y mi mente me pedían a gritos

Necesitaba desconectar para reconectar. Elegí Brasil, sin saber que ese viaje cambiaría por completo mi forma de ver la creatividad, el contenido y mi trabajo como consultora de marcas.

En este artículo te comparto cómo esa experiencia vivió en mi piel, en mi rutina y en mi filosofía de trabajo.

1. Movimiento, cuerpo y creatividad: yoga y kitesurf

En Brasil retomé dos pilares fundamentales para mí: el yoga y el kitesurf. Dos disciplinas muy distintas, pero igual de poderosas para desbloquear mi creatividad.

  • El yoga me devolvió la calma, el enfoque y la respiración que tanto necesito para pensar con claridad.
  • El kitesurf me reconectó con el riesgo, la energía y el fluir. Cada ola era una lección de soltar el control y adaptarme.

Hoy, en mis consultorías, aplico esa misma energía: combino estrategia con intuición, planificación con flexibilidad. Porque como en el mar, el marketing también necesita espacio para moverse.

2. Alimentación consciente = mente despierta

Comer saludable en Brasil fue una delicia: frutas frescas, bowls, jugos naturales, tapioca... Me sentí ligera, enfocada y con energía real. Eso me hizo recordar que la creatividad también empieza por el cuerpo. No puedes crear desde el cansancio o el desorden. Desde entonces, cuido más mis rutinas porque sé que de mi bienestar nace mi capacidad de aportar valor.

3. Conexiones humanas reales

Brasil me regaló personas. Conversaciones profundas, risas inesperadas, baile sin juicios. Hablé con emprendedores locales, artistas, instructores de yoga, cocineros... Conectar con personas fuera de mi "nicho" me abrió la mente. Hoy, cuando creo una estrategia para una marca, pienso primero en las personas, no en los algoritmos. En qué quieren sentir, recordar, vivir. Eso cambia todo.

4. El forró: un baile, una filosofía

Descubrí el forró, un baile típico que nunca había escuchado. Me dio vergüenza al principio, pero luego fue liberador. Aprendí a seguir el ritmo, a escuchar al otro, a dejarme llevar. Así también veo el marketing hoy: como una danza entre marca y comunidad. Si no escuchas, pisas. Si no fluyes, bloqueas. El forró me enseñó más de branding que muchos libros.

5. Creatividad aplicada: cómo cambió mi forma de trabajar

Desde que volví de Brasil:

  • Mis procesos con clientes son más fluidos y humanos
  • Escucho más, automatizo menos, personalizo más
  • Uso colores más vivos, imágenes reales, mensajes más cercanos
  • Me permito probar, fallar, ajustar y volver a probar (como en el mar)

Conclusión

Viajar no es escapar. Es abrir puertas internas. Brasil me dio herramientas que hoy aplico cada día como consultora de marketing estratégico. Me enseñó que la creatividad está en el cuerpo, en la comida, en el baile, en la gente. Y que, si una marca quiere conectar de verdad, necesita sentir antes que vender.

Si estás construyendo tu marca y quieres hacerlo desde un lugar más humano, más vivo y más tú, estoy aquí para acompañarte.

👉 Escríbeme y empieza a transformar tu presencia digital.

Anterior
Anterior

Redes sociales para PYMES: Claves para crecer

Siguiente
Siguiente

Tendencias actuales para emprendedores